El conflicto… ese gran desconocido V. Transitar el conflicto: un camino de aprendizaje y transformación

🚀 Transitar el conflicto: un camino de aprendizaje y transformación.

A lo largo de los post anteriores hemos explorado el conflicto no como algo a evitar, como una amenaza; sino como una posibilidad de reajuste, de adaptación, de renovación. Desde esa primera reflexión que lo presentaba como unainvitación a crecer y evolucionar, pasando por entender su escalada, la importancia de la desescalada, el acierto de elegir bien el momento de intervenir y la conveniencia de buscar en ocasiones el acompañamiento profesional, – a través de la mediación, o cualquier otro MASC-, el mensaje es claro: el conflicto es una propuesta de un cambio evolutivo, un viaje para ir más allá del statu quo.

🔑 Las claves de este viaje:

  1. Desprendernos para avanzar: Hemos visto que la vida es cambio. El cambio conlleva caos. Y el caos alberga una amenaza de destrucción, es cierto. Pero también abre la posibilidad de un nuevo equilibrio. Una adaptación al presente que posibilite el futuro. Esta es la promesa que encierra todo conflicto: aprendizaje, crecimiento y transformación. Pero aprender implica soltar hábitos, estrategias y certezas que, aunque nos resulten familiares, nos mantienen anclados en dinámicas obsoletas que solo aportan una “falsa” sensación de seguridad, impidiendo hacer los cambios que el conflicto nos señala, si queremos verlo. El verdadero crecimiento comienza cuando estamos dispuestos a despojarnos de lo que un día sirvió, pero ya no nos sirve. Abrirnos a la transformación. Y eso supone afrontar el miedo de atravesar la incertidumbre.
  2. Nuestra responsabilidad: el primer paso: Eludir el conflicto pasa siempre por externalizar la responsabilidad, por afianzar las propias posiciones. Y de ahí, el siguiente paso llega solo: culpar a la realidad, a la vida, al «otro»,  (puedes profundizar más en esta idea en el siguiente VIDEO: Comunicación integral y gestión del cambio en sistemas humanos ). La consecuencia es clara: atrincherarme y esperar que sea el otro el que arriesgue, el que cambie, el que dé el primer paso…  Pero la gestión constructiva del conflicto propone un camino diferente. Más incómodo. Más complejo, es cierto. Pero más respetuoso, más anclado en la realidad y, sobre todo, más saludable y efectivo.  Invita a cambiar el foco, a mirar hacia adentro: ¿Qué puedo hacer diferente?. ¿Dónde reside mi poder para iniciar un cambio que reoriente la relación? . ¿ Qué interacción de mi parte apoyaría una dinámica más constructiva que nos acerque a la colaboración? Asumir nuestra propia responsabilidad en el origen y/o perpetuación del conflicto, es el inicio de la transformación. Desde la mirada sistémica, ya sabemos que, si yo cambio, cambia el sistema. Cambia el mundo. Y, definitivamente, abro la posibilidad de que cambie el “otro”.  Salimos de automatismos y se nos brinda la oportunidad de ejercer nuestra humanidad: de elegir la respuesta a la situación o al otro. De ejercer nuestro auténtico poder, como vimos en el anterior post.
  3. Hacia un nuevo equilibrio más consciente: El conflicto Es el síntoma que emerge cuando algo en la vida personal y/o relacional ha perdido el equilibrio; cuando necesidades importantes han sido ignoradas; cuando emociones intensas fueron coartadas y quedaron inconclusas o cuando partes del sistema han sido ignoradas o negadas durante mucho tiempo. Al asumir la propia responsabilidad e implementar cambios posibles sin esperar a que cambie el otro», se abre la posibilidad de que surja una relación renovada, aún incipiente, en la que exhibamos pequeños gestos de cuidado y respeto mutuo que puedan construir un nuevo equilibrio en el que aflore más confianza. Llegados aquí, -si hemos tenido el coraje de permitirlo-, el objetivo ya no es defenderme, atacar o «ganar», – y mucho menos la destrucción del «otro»-, sino el reconocimiento, el respeto, la legitimación y, ojalá, la satisfacción de todas las necesidades implicadas. El resultado es la colaboración y el beneficio mutuo. Esto exige una revisión profunda, un diálogo honesto, -con nosotros mismos y con el otro-, y la voluntad de transformar la relación para darle nueva vida y abrirla al futuro.

Como sociedad, ¿estamos facilitando el abordaje constructivo del conflicto?. Como profesionales, ¿Estamos listos para sostener y acompañar este intrincado, pero necesario y prometedor viaje?. Es mucho lo que está en juego…

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Inmaculada Gabaldón Gabaldón

Abogada colaborativa. Mediadora. Conciliadora.

Coordinadora de parentalidad. Formadora

Coach Ontológica y Generativa. Trainer y Coach PNL

Instructora y facilitadora de Prácticas Restaurativas.

Directora de Espacio CONFLUERE

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