
En este espacio recogido, de presencia y de silencio, con el pecho aún encogido, las palabras empiezan, poco a poco, a fluir aun escuetas, austeras, como son siempre las mías cuando trato algo que me afecta en lo profundo.
Hoy me uno al resto de la Comunidad Restaurativa en su duelo por la gran pérdida que supone la partida de Jean Schmitz.
Fue por el año 2013 que organizamos, junto a mí compañera, Maribel Vidal, la primera formación de Prácticas Restaurativas en Valencia, cuando hablar de Practicas Restaurativas era aún predicar en el desierto pues eran muy pocas las personas que habían oído hablar de ellas en España.
Mucho ha llovido desde entonces: muchos años, muchas formaciones, talleres, charlas… Proyectos… ¡Muchas integración!. También muchos intentos fallidos, muchas puertas cerradas que hoy empiezan a entornarse poco a poco tras algunos textos legales que se han decidido a nombrarlas por fin: las Prácticas Restaurativas.
Hoy veo como florece una incipiente, pero prometedora senda #Restaurativa. Y aprecio sinceramente el impulso invaluable que el trabajo de Jean ha imprimido en ese florecer. Hoy ocupas, Jean, de forma definitiva ese lugar privilegiado que por derecho propio te corresponde en la Comunidad Restaurativa y en le Cultura de Paz.
Y como la vida a veces no alcanza, me gusta creer que a su debido tiempo, cuando mi alma vuele libre, como vuela la tuya hoy, nos encontraremos de nuevo en un Círculo.
Hasta entonces, mi reconocimiento a tu gran labor y mi gratitud por lo compartido.
Aquí seguimos, Jean, en la senda restaurativa que tanto impulsaste.
Mis condolencias a su familia y amigos.